Filosofía Práctica



Dinero y Monedas Sociales



Mauricio Enríquez Zamora

6 de octubre de 2018 | Descargar PDF | A+ | A-


¿Qué es el Dinero?

El dinero ha sido uno de los inventos humanos más destacados. Originariamente, ha servido para poder realizar transacciones de bienes o servicios, tomándolo como medio para representar el valor económico de las mercancías o productos orientados al comercio.

Gracias al dinero se pudo superar el intercambio a través del trueque, donde una persona intercambia con otra, en forma proporcionada y directa, el bien o servicio que produce. Por ejemplo, alguien que produzca tomates con alguien que produzca leche de vaca; intercambiarán entre ellos una cantidad equivalente en valor de ambos productos. Este valor de ambos productos puede determinarse con base en los costos de producción y el tiempo de trabajo empleado en ellos. El dinero viene a ser una especie de mercancía común para el intercambio comercial. Una mercancía cuya función principal es facilitar el intercambio representando el valor económico.

La división social del trabajo y, por tanto, la eficiencia productiva de la sociedad, se ve consolidada con el uso del dinero como medio de cambio. No obstante, el uso del dinero ha tenido también históricamente algunas disfuncionalidades que han acarreado problemas de tipo social. La más antigua es la de la acumulación con la generación de interés. El dinero mismo, como mercancía, adquiere un precio, se convierte en un fín en sí mismo. Entonces, lejos de hacer más eficiente la producción asume como fin principal la dominación del hombre por el hombre, incrementando la desigualdad social.

Durante la mayor parte de la historia del dinero el valor representado en las monedas correspondía al valor de la moneda misma, es decir, la suma de valor de los metales que la forman y el trabajo de acuñación. Pero es a principios del siglo XIX, en Inglaterra, cuando se formaliza el uso de monedas cuyo valor en sí mismo no correspondía con el valor que representan, incluyendo el papel moneda. El valor de cambio de estas monedas estaba respaldado por las reservas de oro del estado que las acuña. Este sistema monetario es a lo que se ha llamado el “patrón oro”.

Este sistema finaliza en la década de los 70’s del siglo XX, al surgir el “dinero fiduciario”. Éste no se halla respaldado por metales preciosos como el oro o la plata, sino por la confianza (el término “fiduciario” alude a “confianza” o “fe”) de la comunidad. Es el sistema monetario que existe actualmente en todo el mundo, representado por monedas nacionales como el dólar, peso, etc., o transnacionales, como el euro.

Las Monedas Sociales.

La mayoría de los países tienen una sola moneda oficial, pero junto a éstas algunos de esos países han creado monedas de uso local, motivados por la escasez del dinero convencional. Estas monedas locales o sociales se pueden definir como sigue:

Se entiende por sistemas monetarios sociales, también conocidos como alternativos, comunitarios, complementarios, locales, paralelos, etcétera, a aquellos sistemas monetarios que se crean al margen de las monedas oficiales del país, y que tienen como objetivo fundamental la promoción de proyectos económicos y sociales de carácter local, a la vez que la puesta en valor de los activos y recursos locales que no se encuentran dentro de los círculos y circuitos ordinarios de intercambio debido a la escasez de la moneda oficial.1

La escasez es el principio bajo el cual funciona la economía de las monedas oficiales en todos los países. El dinero es generado por los bancos privados con base en la deuda de los préstamos que hacen a la gente. Es valor económico producido a partir del interés de los préstamos que no representa una riqueza real, si hemos de entender por riqueza sólo al valor infundido por el trabajo humano a una mercancía: su valor de uso, pero también su valor de cambio.

Las razones principales por las que se elige usar las monedas sociales son las siguientes:

Mediante el uso de estas monedas alternativas se pretende evitar caer dentro del círculo pernicioso de efectos de las disfuncionalidades del dinero oficial, sin la pretensión de sustituirlo completamente.

Actualmente existen alrededor de 4000 sistemas monetarios alternativos en todo el mundo, implicando a más de un millón de personas como sus usuarios. WIR es uno de esos casos, quizás el más significativo, porque es un sistema de moneda social que lleva más de 80 años (desde 1934) funcionando en Suiza.

Cuenta con unos 100, 000 socios en este país y moviliza una economía de unos 2 millones de euros. […] Nació como iniciativa de un grupo de personas que también eran conocedoras y seguidoras de la idea del freigeld (dinero libre) de Silvio Gesell, y posteriormente se convirtió en un banco cooperativo que ha permitido el desarrollo de numerosas micro y pequeñas y medianas empresas.3

En México se conocen también algunas de estas monedas comunitarias. Una de las más antiguas es el Tláloc, que surge en 1996 como un vale para el intercambio en el Tianguis Tláloc, donde participan productores y servidores, tanto rurales como urbanos. Esto es en el Estado de México y algunas zonas rurales de la Ciudad de México.

El Túmin nació en 2010, en el municipio El Espinal, del estado de Veracruz. Fue creado por Juan Castro Soto y Álvaro López Lobato, catedráticos de la Universidad Veracruzana Intercultural. En 2015 rebasaba ya los 800 participantes y su uso se extendió a los estados de Puebla, Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Tabasco, Chiapas, Oaxaca y Morelos.

Toda moneda social tiene como una de sus cualidades la llamada “oxidación”, es decir, la pérdida de un porcentaje de su valor al cabo de cierto tiempo. Como cualquier otra mercancía, el dinero también debe “desgastarse”. Esta propiedad de oxidación evita la acumulación e incentiva el intercambio de mercancías y servicios.

Conclusiones.

El uso de las monedas sociales puede ser explicado por los efectos negativos que trae a las clases sociales más vulnerables la acumulación del capital en pocas manos, como las de los banqueros. Y tal uso debería ser respetado por cualquier gobierno que presuma interesarse por el bienestar social.

Las monedas sociales sólo ven la luz gracias a la organización de las comunidades y funcionan en su interés. No pretenden sustituir a las monedas oficiales, sino solamente paliar los efectos negativos que dichas monedas acarrean. Responden, además, al derecho universal de la libre asociación, aplicado en el ámbito de la economía.

Ojalá que la experiencia histórica con este tipo de monedas (en la diversidad de países donde se ha implementado) pueda conducirnos a una política económica que abandone esa recurrencia al uso monopólico de una moneda, promoviendo el uso de monedas sociales para una mayor estabilidad económica y bienestar social.

Notas.

1. Cortés García, F. Las monedas sociales. CAJAMAR. p. 17.

2. Ídem, p. 19.

3. Ídem, p. 36.

Bibliografía.

Cortés García, F. Las monedas sociales. CAJAMAR. Link: http://www.publicacionescajamar.es/pdf/series-tematicas/banca-social/las-monedas-sociales.pdf






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