Filosofía Práctica



Permanencia voluntaria



Genaro Tolosa Vizcarra

13 de mayo de 2018 | Descargar PDF | A+ | A-


Recién salían de la clase. Iniciaba el receso. De números estaban repletos el pintarrón y sus cuadernos. Tantos ejercicios de estadística le despertaron mucho apetito a Helena, pero parecía que muchas ganas de jugar futbol a Rafael. Ellos llevaban poco tiempo de novios. Aun así, sentían la confianza o el atrevimiento de expresarse como lo hacían. Helena le propuso a Rafael:

—¿Vamos a la tiendita, Rafa? Desayuné solo unas galletas y un yogurt. Anda. Cumple con tu deber. Cómprame dos quesadillas. Y también mi refresco de dieta.

—Mira, preciosa —dijo Rafael—. ¿Quieres subir de peso…? Pero, bueno. Acuérdate de aquella clase de Ética: «Eres libre porque puedes decidir». Dos quesadillas o adiós a ese pantalón que te queda tan pero tan bonito. Debo ir a la cancha con Miguel y Pepe. En la clase quedé con ellos. Debo cuidarte. Así con tus kilos me encantas.

—¡Y tú me hartas! No dejas de hacer esos comentarios. No soy de esas que hacen lo que el hombre nomás quiere. Soy joven y libre. ¡Quítate! ¡Qué bobo eres! ¡Cómo juegas a eso! Juegas futbol en la escuela, en tu calle, en la computadora… ni dejas de verlo por televisión. Como se dice: estás enajenado.

—¡Cálmate! Yo no estoy enojado contigo. Te estás pasando de la raya. «Típico de las mujeres», dice mi papá. «Se dejan llevar por las emociones». Checa la diferencia. No soy quejoso. Oye mis razones. Amo el futbol, y les prometí a ellos jugar ahorita. ¿Ves? Así es cómo hay que ser. Tú te dejas llevar por las emociones. Te puedes arrepentir de estarme molestando.

—También te enojas mucho. Te conoces muy poquito.

No era la primera vez que discutían de esta manera. Y tampoco era la primera ocasión que Rafael terminaba discutiendo con Helena en una de las bancas, cerca de la tiendita. Los disgustos con frecuencia eran ahí. Y por más ocurrencias que dijo esta vez para no pagarle la comida, terminó haciéndolo. Sus compañeros sabían que en ese momento si algo le fascinaba a Rafael, era discutir con ella, no jugar futbol u otra cosa.

Al ver a los dos cerca de la tiendita, Pepe y Miguel mejor se fueron directamente a la cancha. En cambio, Mario, que se encontraba cerca de la Helena y Rafael, y era muy amigo de los dos, quiso impedir jaloneos y gritos entre los enamorados. Eso había pasado una semana antes, de modo que decidió intervinir:

—«La libertad es la espontaneidad del que es inteligente» —le gustaba calmarlos bromeando, repetirles frases que había oído en la clase de Temas de Filosofía—.

Rafa y Helena, ni espontáneos, ni inteligentes. Nunca libres de estar discutiendo seguido.

Rafael protestó:

—¡Ja! Tú y tus frases de siempre, Mario. ¡Qué poco espontáneo eres también!

Helena objetó:

— Él no se cree el machito que tú te crees, Rafa. Sé más inteligente conmigo.

Mario dijo:

—Ya ves, Rafa. De tal palo tal astilla. Tanto que te quejas de cómo trata tu papá a tu mamá y a tus hermanos, ¡a ti! Dices que sería mejor tu papá por un lado, ustedes y tu mamá por otro. No cometas los errores de ellos que tanto criticas.

El comentario le disgustó a Rafael. Aunque venía de un buen amigo y podía confiar en que no había mala intención. Se puso pensativo, pues le disgustaba la idea de llegar a ser alguien violento, corajudo y odioso, pero no creía ser ese tipo de persona. Sentía imposible que terminara siendo alguien así.

—Deja tú lo perfecto. Está mal el que se equivoca y no lo acepta. Quien quiere corregirse, ve sus errores, Rafa —señaló Helena.

—Por cierto, Helena —dijo Mario—. No quiero andar de criticón, pero… antes de Rafa anduviste con Israel y Manuel. Si él tiene sus arranques, aquellos ¡olvídate! No te hagas: buscas galanes muy similares. Que sean consentidores para que te den lonche todos los días, altotes y fuertes para que mantengan alejados a tus ex. Y que no sean unos ángeles. Así te gustan.

A ella tampoco le gustó lo que Mario dijo, pero no le contestó. Sabía bien que él amenazaba: «Mi pecho no es bodega». Pero era bondadoso. Si ella necesitaba un buen consejo, podía contar con él. Lo que dijo Mario le llamó la atención. Había buscado novios protectores, aunque también dominantes. Le inquietaba equivocarse al tomar decisiones, cómo evitar los errores.

—Andas desatado —dijo Rafael—. Nunca dejas de estarle diciendo a todo mundo, según tú, sus verdades. Tú tampoco controlas tus emociones. Al revés: a ti te controlan tus emociones. Aquí estás en confianza. Acuérdate bien. ¡Cuántos problemas te ganas por tu actitud aquí en la escuela! Con los compañeros, los maestros, hasta con tus padres…

—Sí es cierto, Mario —confirmó Helena—. No eres malintencionado, aunque muchas veces te pasas de imprudente. Hay que saber cuándo hacer los comentarios que haces y cuándo no.

—Buen punto —aceptó Mario—. Déjenme masticarlo —se puso a masticar un chicle y a reflexionar lo que le dijeron—.

—¿Lo ven? —comentó Helena—. Se nota que ninguno de los tres somos perfectos. ¿Pero cómo hacerle para no cometer errores?

Quisieron responder, aunque hubo silencio entre los tres. Para romperlo, decidieron comer algo. Las dos quesadillas que le había comprado a Helena se volvieron una para cada quien. Rafael hacía eso seguido. Mario pidió unos cacahuates japoneses.

Iba pasando por ahí su profesora de Historia, Dora. Al ver sentados en la misma banca a Rafael, Mario y Helena, decidió unirse a ellos durante unos minutos antes de encaminarlos al salón. Le tocaba darles clase después del receso. Tras saludarlos y preguntarles qué hacían, Mario contestó:

—Con la novedad de que Helena y Rafa otra vez se andaban gritando. ¡Siempre tan espontáneos!

—¿Es en serio, Helena? Se están ganando una fama… —dijo la profesora.

—Sí. Platicábamos acerca de eso, de cómo no cometer los mismos errores. Parece que nos seguimos equivocando los dos sin darnos cuenta. Tal vez por eso discutimos a cada rato —respondió Helena.

—Mejor digamos que lo de ustedes dos y otros es permanencia voluntaria. —dijo la profesora—. Les explico. Se le llamaba permanencia voluntaria en ciertas salas de cine, hace décadas, a que podías ver la repetición de la película sin pagar de nuevo otro boleto, ese mismo día. Véanlo así. En las relaciones de pareja se permanece por voluntad propia. Es difícil no darse cuenta. Se suele repetir la misma «película», las mismas emociones y acciones de uno, del otro. Se termina eligiendo lo mejor o lo menos peor: seguir o no seguir juntos. Son jóvenes y novios, no marido y mujer. Actúen como novios o dejen de serlo. Ahorita, el deber principal que tienen consigo mismos es su educación, prepararse para valerse por sí mismos.

Se lanzaron entre sí unas miradas Rafael y Helena que casi se decían: «Te pones las pilas o mejor cortamos». La tenían difícil para seguir de novios, pues cada uno quería hacer solamente su voluntad, actuar según su criterio y sin ponerse de acuerdo en las cosas que hacía cada quien, que hacían juntos.

—No paran de decirme eso mis padres —dijo Rafael—. Debes hacer esto, aquello. Que tengo que comportarme según mi edad, que debo terminar con buenas calificaciones la escuela. Siento que hacen con mi vida lo que quieren. Es que a mí me gustaría ser futbolista profesional, esforzarme en eso.

—Seguir de novio, esposo, estudiante, trabajador… hasta habitante de un país, es decisión de cada quién: insisto, es permanencia voluntaria. —recalcó la profesora—¿Cuántos rompen el noviazgo, se divorcian, deciden trabajar y dejar de estudiar? ¿Cuántos cambian de empleo o migran a otro país? Pon atención a esta frase: «Si no te encuentras en un lugar cómodo, ¡muévete!, ni que fueras un árbol». Pero recuerda que cada quien es responsable de sus acciones. ¿Y si no la haces de futbolista…? Sigue estudiando. Ponte a entrenar también.

—Sí es cierto —Mario confirmó lo que dijo la profesora—. Si entrenas y destacas, puedes llegar a ser jugador profesional. Y tienes más posibilidades si estudias, siendo técnico, profesionista… ¡Imagínate! Si no tienes éxito como futbolista, ¿cómo te ganarías la vida?

—Está bien —concedió Rafael aunque poco convencido—. Tengo que terminar la prepa.

—Rafa —dijo la profesora—. Te dejarías llevar sólo por una emoción: el futbol. Ciertos sabios dicen que deberíamos tener más emociones. Querer hacer muchas cosas.

Por ejemplo, en la actualidad: jugar bien futbol, conocer lenguajes de programación, saber de diseño decorativo, de administración de empresas o desarrollar otras habilidades; un conjunto de estas. Los grandes personajes del Renacimiento fueron muy versátiles: Leonardo da Vinci, Jerónimo Cardano, Miguel Ángel, Galileo Galilei...

Sería luego menos complicado estar trabajando o tener un negocio gracias a esa actitud. Y todo gracias a ser polifacéticos. Suena fácil —sonrió—, ¿verdad?

—¡Ay, no! —exclamó Helena—. ¡Qué complicado! Mejor estudiar para ser técnico o profesionista y agarrar chamba saliendo de la prepa, de la universidad. A ver cómo nos va. Mi papá dice que no está fácil la situación en el país.

—Digamos que hay países que van conociendo por ensayo y error cómo ser más prósperos. Al igual que cuando aprendemos a cocinar. Mira. Los jóvenes no actúan con libertad si tienen esta actitud: «Si estudio, es para que me den trabajo». Ojalá los jóvenes estudiaran y lograran ser más creativos y habilidosos que nosotros: sus padres, sus abuelos. No necesitarían mendigar empleos así. Podrían crear empleos. Pregúntenle a Mark Zuckerberg, creador de Facebook. Que así sea. ¡Échenle ganas!

Para Helena no había sido su profesora favorita, pero esta vez sintió la confianza de preguntarle algo personal. Pero lo haría luego, mejor a solas. Rafael prefiría las razones de la profesora que los regaños de sus padres.

Ya era la hora. Se había terminado el receso. Finalmente, Mario le dijo bromeando a la profesora que si era permanencia voluntaria estar ese día en la clase de Historia. Ella sonrió. Le respondió que sí. Si no les molestaba tener más inasistencias, si preferían no salvarse del examen ordinario al final del semestre, era decisión de ellos. Los tres asistieron a la clase.

LINKS A LECTURAS PARA PREPARATORIANOS EN MATERIAS DE FILOSOFÍA, ÉTICA, LÓGICA:

FILOSOFÍA: http://humanidades.cosdac.sems.gob.mx/temas/ (página web principal, no es el enlace directo a los materiales, ya que no lo localicé por estar fuera de servicio temporalmente tal página web)

ÉTICA: http://humanidades.cosdac.sems.gob.mx/etica/materiales/

LÓGICA: http://humanidades.cosdac.sems.gob.mx/logica/materiales/






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